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Aumento del rendimiento deportivo con BEMER

Sportliche leistung

Un abastecimiento adecuado de todas las células tisulares involucradas en los
procesos descritos es un requisito fundamental para la salud de las personas.
Esto es igualmente válido para el aumento del rendimiento en el deporte.
Si la microcirculación encargada del intercambio de sustancias entre células y
sangre se ralentiza a causa de una vasomoción insuficiente de los vasos sanguíneos
más pequeños, los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en células
y tejidos dejarán de ejecutarse correctamente, es decir, acorde a su esfuerzo. Sin
embargo, el uso de la terapia vascular física BEMER acelera los movimientos de los
vasos sanguíneos más pequeños, mejorando así su rendimiento y rango de regulación,
comparable al aumento del rendimiento deportivo.
La terapia vascular física BEMER es un desarrollo innovador y consecuente de la
"terapia clásica con campos magnéticos" en la que pueden combinarse los efectos
positivos de un campo magnético pulsante con las propiedades de una señal
electromagnética especial. De este modo, BEMER consigue nuevos efectos médicos
en el ámbito de la microcirculación. Sin embargo, la terapia vascular física BEMER,
científicamente probada, no debe confundirse con la terapia con campos magnéticos,
no explicada desde el punto de vista científico. En numerosas publicaciones y
estudios científicos se ha demostrado que la terapia vascular física BEMER puede
acortar los tiempos de regeneración gracias a su efecto positivo sobre la microcirculación,
por lo que los entrenamientos pueden alargarse.
Pero la terapia no solo puede utilizarse para aumentar el rendimiento deportivo, sino
que también pueden prevenirse las lesiones deportivas, así como acelerar su curación
y rehabilitación. Ya sea a nivel competición y profesional, a nivel de aficionado o en
el ámbito de los deportes de ocio, si lo que se desea es aumentar el rendimiento
deportivo o simplemente la calidad de vida, la terapia vascular física BEMER aumenta
claramente el rendimiento.
En el mundo de los deportes, ofrece una regeneración más rápida, minimiza los tiempos
de inactividad y mejora el estado de entrenamiento, optimiza la preparación para
competiciones, reduce el riesgo de lesiones y acelera la curación de las lesiones
deportivas. Pero, en todos los ámbitos:
la terapia vascular física BEMER refuerza el sistema inmunitario y reduce el riesgo de
infección. Por supuesto, el aumento del rendimiento deportivo debe evaluarse de forma
diferente, ya que hay varios motivos por los que una persona practica deporte.
Mientras que, en el ámbito de los deportes profesionales y de competición, lo que se
busca es el éxito, otros encuentran su satisfacción en el deporte de aficionados.
No son pocas las personas que simplemente se divierten practicando deportes de ocio,
ya sea solo o con otros simpatizantes. Pero, lo que sí es seguro, es que el aumento del
rendimiento deportivo conlleva un cierto reconocimiento, por parte de uno mismo o de
los demás. Y es precisamente aquí donde entra la terapia vascular física BEMER.
O, en otras palabras: el aumento del rendimiento deportivo gracias a la terapia vascular
física BEMER no solo encuentra reconocimiento en los círculos deportivos.

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Acerca del rendimiento deportivo

Aumento del rendimiento deportivo

El deporte debería ser la cosa más maravillosa del mundo. Lo es para los muchos entusiastas del deporte que disfrutan de él pasivamente como espectadores, o para aquellos que practican deporte a nivel profesional, aficionado o de ocio, ¡aunque una cosa no es incompatible con la otra! Que el deporte no solo es divertido sino que también es sano es algo de sobra conocido. A la pregunta de un periodista sobre cómo había alcanzado una edad tan avanzada, Winston Churchill respondía con un "sin practicar deporte". Esta respuesta, sin embargo, ha dejado de ser válida para la mayoría. En realidad, esta respuesta no era del todo cierta, ya que Churchill practicó mucho deporte cuando era joven y, además, se esforzó por aumentar el rendimiento deportivo. La ciencia médica ha refutado muchas veces la famosa frase de Churchill. Del mismo modo, es discutible que practicar deporte sea simplemente divertido, ya sea al practicar deportes de ocio, a nivel aficionado o a nivel profesional. Pero, ¿hasta qué punto? El rendimiento de una persona depende de su naturaleza. El deseo de mejorar nuestro rendimiento es algo universal, ya sea para con nosotros mismos o para otros, tanto en el ámbito profesional como personal. Por lo tanto, la necesidad de mejorar el rendimiento deportivo es comprensible. En el caso de deportistas profesionales, el deseo de aumentar el rendimiento deportivo está asociado al deseo y la ambición de conseguir un rendimiento deportivo máximo. Sin embargo, y lamentablemente, existe también un lado negativo. Los deportistas profesionales lo saben de sobra. Muchas veces, el deseo por mejorar el rendimiento deportivo es tan grande que se recurre a sustancias dopantes. Las terribles consecuencias que el uso de estas sustancias puede tener, es algo que en el pasado han dejado patente algunas tragedias personales que conocen de sobra los ciclistas profesionales.

Aumento del rendimiento deportivo sin dopaje

Llegados a este punto, no deberíamos entrar en los peligros de las sustancias dopantes ilícitas, sino en cómo un método legal y saludable puede conseguir un aumento del rendimiento deportivo. Un entrenamiento equilibrado y específico es igual de importante que una dieta sana y unos hábitos de vida saludables. Sin embargo, otros factores que no deben subestimarse son un metabolismo que funcione bien y una circulación que funcione igual de bien. En primer lugar, echemos un vistazo a la circulación. La circulación se inicia en el corazón, el órgano central del sistema cardiovascular. Si se tuvieran que entregar medallas a los órganos de una persona por su rendimiento deportivo, el corazón recibiría, sin duda, la medalla de oro. Bombea y distribuye la sangre por nuestro cuerpo, sin descanso, día tras día desde que nacemos hasta el momento de nuestra muerte. En un adulto, el ritmo cardíaco (el número de latidos por minuto) es de aproximadamente 60-80 latidos por minuto. Con cada latido, se bombean entre 60 y 80 mililitros de sangre en la aorta. La aorta conduce la sangre hacia los grandes vasos del sistema circulatorio, las arterias. Esto se consigue gracias a la presión generada en el corazón. Si una persona viviera 70 años, en ese período de tiempo se bombearían entre 200 y 250 millones de litros de sangre en los vasos sanguíneos a través de 2.500 millones de latidos, ¡un rendimiento deportivo realmente excepcional! Las arterias se van bifurcando, reduciendo progresivamente su tamaño y grosor, así como su sección transversal. Los vasos sanguíneos más pequeños reciben el nombre de capilares. La zona de estos capilares, así como la sección inmediatamente anterior y posterior, es lo que se conoce como microcirculación. La microcirculación es de gran importancia para el organismo. Representa no solo una importante reserva de sangre, sino que influye en la presión sanguínea, activa el intercambio de calor y transporta oxígeno y nutrientes a los 80-100 billones de células que forman nuestro organismo. Por otro lado, los productos de desecho y toxinas son eliminados de las células.

Aumento del rendimiento deportivo a través de la mejora de la microcirculación

La microcirculación lleva a cabo importantes tareas de transporte en las que suministra oxígeno y nutrientes a órganos y tejidos, además de eliminar productos del metabolismo. Otro efecto importante de una buena microcirculación es la potenciación del sistema inmunitario. Pero, ¿qué efecto tiene una buena microcirculación sobre el aumento del rendimiento deportivo? Esta pregunta se responde rápido: - Una buena circulación garantiza la generación de suficiente energía biológica. - Unas buenas propiedades de fluidez de la sangre conllevan un suministro suficiente de oxígeno y nutrientes a las células musculares. - Una buena microcirculación conlleva unas fases de recuperación más rápidas después del entrenamiento o de realizar esfuerzos físicos. Una buena circulación es importante no solo para deportistas profesionales y de competición, sino que también lo es para deportistas aficionados y de ocio, es decir, para todos que desean mejorar su rendimiento deportivo. Lamentablemente, incluso para los atletas entrenados, una microcirculación óptima no es algo que siempre se dé por descontado. Una mala alimentación, el estrés (por ejemplo, en una competición), la resignación mental, enfermedades o la propensión a padecer ciertas enfermedades pueden hacer que el transporte sanguíneo y, por lo tanto, el metabolismo, sea limitado. Factores también aplicables a deportistas aficionados y de ocio. Es aquí donde uno se pregunta en qué medida (en caso de que no sea por recomendación médica) uno podría o debería ingerir fármacos sin que suponga riesgo de dopaje. Se debe buscar una opción que "impulsara" las células del cuerpo sin necesidad de medicamentos y con la que, sin embargo, se consiguiera el aumento de rendimiento deportivo deseado. La respuesta se encuentra en la terapia vascular física BEMER.